20 mayo 2009

Reproche...

Simplemente eso... sentarme y charlar con Él... eso quiero, eso quisiera pero... pasa el día y me cuesta tanto hacerlo como necesito hacerlo realmente.
No sé si solo me pasa a mi esto pero hablo con Él, cuando me levanto oro, cuando estoy en el colectivo sin darme cuenta empiezo a hablar mentalmente con mi Dios pero... no es todo lo que necesito el tiempo que le dedico.

Me reprocho continuamente pero luego del reproche caigo en el olvido nuevamente y es notable cuando en el día no cumpli con la mayor necesidad que tengo a diario...descansar en sus manos.

Cuando el dolor de cabeza aumenta, cuando hay un nudo en la garganta, cuando los tiempos parecen cortos con todo lo que uno tiene por delante, cuando la irritabilidad crece a cada momento es ahí dónde me doy cuenta que no pase todo el tiempo que debía pasar en su presencia. Cuando todos estos sintomas aparecen me doy cuenta que son consecuencias de que durante todo el día intente luchar con mis propias fuerzas y eso simplemente me agoto porque no lo puedo hacer sola, el día es muy largo para enfrentarlo sola.